Galería de los espejos de Versalles.-a


Esteban Aguilar Orellana ; Giovani Barbatos Epple.; Ismael Barrenechea Samaniego ; Jorge Catalán Nuñez; Boris Díaz Carrasco; -Rafael Díaz del Río Martí ; Alfredo Francisco Eloy Barra ; Rodrigo Farias Picon; Anllela Hormazabal Moya ; Patricio Hernández Jara; Walter Imilan Ojeda; Jaime Jamet Rojas ; Gustavo Morales Guajardo ; Francisco Moreno Gallardo ; Boris Ormeño Rojas; José Oyarzún Villa ; Rodrigo Palacios Marambio; Demetrio Protopsaltis Palma ; Cristian Quezada Moreno ; Edison Reyes Aramburu ; Rodrigo Rivera Hernández; Jorge Rojas Bustos ; Alejandro Suau Figueroa; Cristian Vergara Torrealba ; Rodrigo Villela Díaz; Nicolas Wasiliew Sala ; Marcelo Yañez Garin; Ana Karina Gonzalez Huenchuñir; Alamiro Fernandez Acevedo; Francia Carolina Vera Valdes; Tatiana Flor Maulén Escobar; Raúl Meza Rodríguez; 



La Galería de los Espejos (en francés, Galerie des Glaces) del Palacio de Versalles (Francia) es una suntuosa galería construida con el objetivo de deslumbrar a los visitantes de Luis XIV. Concebida por el arquitecto Jules Hardouin Mansart, se construyó entre 1678 y 1684, reemplazando una terraza de Luis Le Vau que unía las dos alas del palacio (norte y sur) con la fachada del oeste.
De estilo barroco tiene una longitud de 73 metros por 10,50 metros de ancho. Diecisiete ventanas proporcionan la luz que se refleja en 357 espejos puestos frente a frente. Semejante galería fue un acontecimiento en el siglo XVII porque, por primera vez, las personas se podían contemplar de cuerpo entero. La galería representó, asimismo, un lujo impresionante teniendo en cuenta que, en aquel tiempo, un espejo resultaba muy caro.
La bóveda de cañón está decorada con pinturas de Charles Le Brun en las que se representaba el reinado de Luis XIV. Inicialmente, la estancia se ornamentó con un mobiliario de plata y numerosas estatuas antiguas, fundido en 1689,​ el mobiliario de plata dio paso a otro de madera dorada que desapareció durante la Revolución francesa.

Origen y evolución

Las primeras galerías, aparecieron en Francia durante la segunda mitad del siglo XV, inicialmente eran un lugar de paso hacia la capilla, luego fueron adquiriendo otras funciones al mismo tiempo que su arquitectura se volvía más elaborada y solemne.
A principios del siglo XVI, las galerías servían para exponer colecciones de cuadros o antigüedades, para pasear los días lluviosos o para contemplar el paisaje. Por lo general, se situaban más allá de las tres estancias (antecámara - cámara - gabinete) que conformaban un appartement. Las galerías eran, por lo tanto, una estancia privada y, solo en ocasiones especiales, el propietario podía decidir abrirla a los visitantes o invitados.
La más famosa galería de siglo XVI, la Galerie François I en Fontainebleau, era, a pesar de su suntuosa decoración, una estancia privada, de la que solo el soberano poseía la llave.
Sin embargo, a mediados del siglo XVII, las galerías se fueron volviendo más suntuosas y, por lo tanto, más públicas, en el Hôtel Lambert, por ejemplo, la galería se resituó al lado del vestíbulo para facilitar su acceso.
Cuando Luis XIV ordenó transformar la vieja terraza de Le Vau en un suntuosa galería, ésta tomó sitio al final del grand appartement del Rey, cara al jardín. Sin embargo, cuando la Galería de los Espejos se inauguró en 1684,​ quedó demostrada la paradoja de este tipo de estancias: si se quería que fuera una estancia pública, los aposentos del monarca perdían entonces su privacidad. Eso mismo año, Luis XIV decidió trasladarse a un nuevo appartement alrededor de la Cour de Marbre (Patio de Mármol).















Los espejos

La galería constituyó un verdadero acontecimiento en pleno siglo XVII, por la abundancia y el tamaño de sus espejos, ubicados en un extenso espacio.​ Con esta obra se reafirmó y se demostró la capacidad francesa para fabricar espejos, práctica impulsada por Colbert –controlador general de finanzas–, en 1665,​ en competencia con Venecia que dominaba esta técnica. En esos tiempos, en que un espejo por pequeño que fuera costaba muy caro, los obreros franceses llegaron a fabricar espejos de una dimensión y de una calidad excepcionales, propiciando que el propio Colbert llegara a prohibir, a partir de 1672, la importación de los productos venecianos. Los espejos se fabricaron en La Glacerie, una factoría de vidrio y de cristal situada al sur de Cherbourg.
Las diecisiete ventanas de arco dan lugar a otras tantas arcadas decoradas con espejos sujetos por varillas y clavos de bronce labrado. Las arcos están coronados de forma alternativa por una cabeza de Apolo y los despojos de la piel del León de Nemea.
La Galería de los Espejos es una gran genialidad de Mansart. inspirándose en los gabinetes de espejos, el arquitecto cambia la escala y los efectos: los transeúntes no tienen más remedio que reflejarse al mismo tiempo que la imagen de los parterres y del jardín se multiplica a su alrededor, repetida mil veces por esos muros de espejos de tamaño excepcional.

Las pinturas
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Pintada de 1681 a 1684,3​ la bóveda de cañón está decorada con casi 1 000 m² de pinturas procedentes del taller de Charles Le Brun, que muestran las proezas del reinado de Luis XIV, apareciendo en escena el mismo rey en treinta grandes composiciones. En concreto, se relatan los grandes eventos desde la mayoría de edad del monarca (1661) hasta la Paz de Nimega (1678).
La mitad de las pinturas fueron hechas con la técnica del marouflage, es decir, telas pegadas sobre la bóveda tras su ejecución. Se trata de las escenas más notables y fueron pintadas personalmente por Le Brun a la edad de 60 años. La otra mitad está pintada directamente sobre la bóveda.
El mobiliario (primero de plata1​ y posteriormente de madera dorada) y las numerosas estatuas que en su origen decoraban la sala fueron dispersados Revolución Francesa.

Las esculturas

Los capiteles de las pilastras de mármol de Rancé sobre fondo de mármol blanco están adornados con una flor de lis y con el gallo galo. Los trofeos de bronce dorado que adornan los entrepaños de mármol verde de Campan, están cincelados por el orfebre Pierre Ladoyreau.
Los ocho bustos de emperadores romanos, ejecutados en mármol y pórfiro, acompañaban a ocho estatuas –de las cuales siete eran antiguas– representando a la Venus de Arlés, a Germánico, a una sacerdotisa, a Diana, a Baco, a Venus, a una vestal y a la musa Urania
La escultura de Diana correspondería a la popular Diana de Versalles que fue trasladada al Museo del Louvre donde permaneció algunos años; en su lugar se puso una escultura de Diana, obra de Frémin que había sido concebida para los jardines del Palacio de Marly. El 7 de julio de 1997 la Venus de Versalles volvió a su emplazamiento en la Galería de los Espejos gracias a la donación hecha por el Establecimiento Público Administrativo (EPA) del Louvre​ tras una decisión de la Reunión de los museos nacionales y del Grand Palais de los Champs-Élysées

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