El palacio de St. James es uno de los más antiguos de Londres (Reino Unido). Está situado en Pall Mall, justo al norte del parque de St. James. Aunque en los últimos dos siglos ningún soberano ha vivido en él, sigue teniendo la consideración de residencia oficial del monarca británico y es el palacio real más antiguo del Reino Unido. Por este motivo la corte real recibe el nombre de corte de St. James. Es el lugar de reunión del Accession Council, organismo colegiado que, tras la muerte de un soberano, realiza la proclamación formal de su sucesor o sucesora.
El Palacio de Saint James es considerado uno de los palacios más antiguos que alberga en su interior gran parte de la historia de la ciudad. Emplazado en el Mall, al norte del parque del mismo nombre, el palacio cuenta con una extensión de 23 hectáreas y es usado para funciones de la realeza y del gobierno, por lo que no está abierto al público.
El palacio fue construido por Enrique VIII en 1530 en los terrenos en que se erigía un hospital de leprosos. Lo dedicó a Santiago y está construido en estilo Tudor. Se convirtió en la residencia principal de los monarcas en Londres cuando ardió el palacio de Whitehall. Llegó a ser de este modo uno de los centros administrativos de la monarquía (función que aún mantiene). No obstante, perdió mucha influencia cuando la reina Victoria decidió trasladar la residencia oficial de la monarquía británica al palacio de Buckingham.
En el año 1809 un incendio causó la destrucción del palacio por lo que no toda la estructura que se puede contemplar hoy en día es la original. Algunos de los espacios que se conservan del diseño original son: la capilla real, las estancias y los torreones.
Los apartamentos de estado del palacio destacan por su decoración. Se pueden observar tapices de Mortlake ordenados por Carlos I, y una excelente muestra de armas y armaduras.
Los apartamentos también incluyen una interesante gama de retratos reales de la época de Enrique VIII, entre los que destacan las obras de Mytens, Van Somer, Michale, Wright y Wissing, retratos de héroes navales y militares pintados para Jorge IV por Reynolds y Hoppner, un retrato de Jorge IV de Lawrence, así como piezas que rememoran la batalla por Wootton y George Jones.
El palacio fue construido por Enrique VIII en 1530 en los terrenos en que se erigía un hospital de leprosos. Lo dedicó a Santiago y está construido en estilo Tudor. Se convirtió en la residencia principal de los monarcas en Londres cuando ardió el palacio de Whitehall. Llegó a ser de este modo uno de los centros administrativos de la monarquía (función que aún mantiene). No obstante, perdió mucha influencia cuando la reina Victoria decidió trasladar la residencia oficial de la monarquía británica al palacio de Buckingham.
En el año 1809 un incendio causó la destrucción del palacio por lo que no toda la estructura que se puede contemplar hoy en día es la original. Algunos de los espacios que se conservan del diseño original son: la capilla real, las estancias y los torreones.
Los apartamentos de estado del palacio destacan por su decoración. Se pueden observar tapices de Mortlake ordenados por Carlos I, y una excelente muestra de armas y armaduras.
Los apartamentos también incluyen una interesante gama de retratos reales de la época de Enrique VIII, entre los que destacan las obras de Mytens, Van Somer, Michale, Wright y Wissing, retratos de héroes navales y militares pintados para Jorge IV por Reynolds y Hoppner, un retrato de Jorge IV de Lawrence, así como piezas que rememoran la batalla por Wootton y George Jones.
En la actualidad el Palacio de St. James contiene las residencias en Londres del príncipe de Gales, la princesa Real y la princesa Alexandra. Los apartamentos de estado se usan para actos de protocolo, entretenimiento y ceremonias.













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